• Liana

La naturaleza del Yin Yoga: suavidad y sincronía con tu Universo interior.



@lianayogasana





















Esta técnica viene a equilibrar las dos energías latentes en todo en el Universo, fuerzas opuestas, complementarias y necesarias: el Yin y Yang, según el Taoísmo. Desde la cultura occidental siempre se hemos tenido tendencia a desarrollar energía yang, expansión, conquista, velocidad en avances, correspondiente al mundo exterior a lo tangible y material.


El Yin contrarresta esta tendencia, permite bajar revoluciones para descubrir un nuevo sendero interno hacia el auto conocimiento, la expansión de la consciencia corporal, gran aliado si estamos empezando a meditar.






Sus beneficios son muchos, hay que diferenciar el rango de actuación a nivel físico y psico-energético.


¿Porqué sostener las posturas?


A nivel energético:

Mediante las posturas Yin y la compresión o estiramiento de ciertas zonas, se estimula el flujo de Qi (energía vital, también llamado Prana) a través de los Meridianos o canales energéticos del cuerpo. Estas posturas incidirán a su vez en los órganos vitales Yin, renovando la energía y permitiendo el fluir energético renovado.

Hay que señalar que en MTC cada órgano esta asociado a un elemento (Agua, Tierra, Madera, Fuego y Metal) y a su vez a una estación del año. Sincronizando los ritmos nuestro cuerpo físico con la energía universal, contenedora de los mismos elementos.

A nivel físico:

Yin tiene efecto sobre los tejidos conectivos, las fascias, aportando elasticidad a los ligamentos y nutriendo articulaciones. Estos tejidos necesitan frío y tiempo para aflojarse y soltar tensiones. A diferencia de los músculos (tejido Yan) que necesitan calor y movimiento.

A través de ese dejar ir físico, accedemos también a suavizar tensiones emocionales.

CONSEJOS PARA PRACTICAR YIN:

  • Ten a mano soportes: bloques, mantas o cojines para ayudar al cuerpo a mantener la postura, evitando la activación muscular.


  • Sintoniza con el « no hacer ». Su naturaleza suave y lenta ayudan a volver a apreciar todos los estados. Para que exista la actividad, tiene que existir el reposo, para florecer hay que dejar ir las hojas muertas.

  • Practica la paciencia en posturas sostenidas, y disfruta de las virtudes de la meditación.

  • Aprovecha los instantes de immobilidad como una invitación a la meditación. Puede ser en un primer momento la observación de sensaciones, expansión del conocimiento de ti mismo desde dentro.

  • Presta atención a los movimientos lentos, permítete apreciarlos y con la práctica aplicarlo a tu día día. Haz de cada tarea automática y cotidiana, una oportunidad de tomar consciencia y meditar activamente.

  • Bebe agua antes y después de cada sesión, el agua nutre e hidrata las fascias que habrás estirado, efecto parecido a exprimir, durante la práctica.

  • Disfruta de su libertad, de la experiencia interna sin preocuparte por su apariencia de la postura, al no haber ajustes o alineación, puedes ir adaptando las posturas y descubriendo nuevas posibilidades.

  • Observa tus limitaciones y diferencias entre los costados del cuerpo, aprende a respetarlas y trabaja desde el amor y auto-conocimiento. Si quieres respirar Paz, mantén la calma.

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©2019 por Liana Hébrard